Lo peor es que el daño a la vida marina del Océano Pacífico es gravísimo, ya que se estima que entre el 21 de marzo y el 30 de abril la planta pudo verter al mar unos 15.000 terabecquereles de cesio y yodo radiactivo.
Este otro de los casos en los que no hay culpables y en los que no hay responsables. Nunca se sabrá quién fue el responsable del suceso, ya que, siempre lo hay.
La radiación emitida por la Central Nuclear de Fukushima fue tal que en unos seis o siete días llegó hasta el Norte América, Centro América, Sur América y Oceanía. He aquí la fotografía en la que se encuentra esquematizada la radiación que dicho suceso provocó:


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